lunes, 1 de noviembre de 2010

LOS ANGELES MI BARRIO


El tiempo no es sino el espacio entre nuestros recuerdos

Hoy después de una jornada festivo-culinaria donde el vino y la carne se socializo amablemente entre los asistentes a la casa de mi amigo Carlos, me decanto por hacer un pequeño homenaje al que fue (y será) mi barrio desde que nací hasta los 28 años en que me marche allá por el año 1996 un 27 de Julio a las 17:30 horas, fecha en que me case y deje como digo la aún casa de mis padres.
Esto lo motiva un articulo que le dedica hoy el Diario Información de Alicante que como no puede ser de otro modo me ha emocionado y como le decía a mi amigo virtual Enrique Tarragó(http://etarrago.blogspot.com/)refiriendome en su blog sobre lo que me proporciona el escuchar música,ha golpeado los "baúles polvorientos" de mi memoria.
Para quien no conozca este barrio decir que las primeras viviendas de Los Ángeles se levantaron en 1947 en una zona de campo sin urbanizar que acogió a familias humildes procedentes sobre todo de La Mancha y Andalucía. Al tiempo, se construyó la parroquia de Nuestra Señora de Los Ángeles y el colegio que empezó a funcionar en 1958. Junto a las casitas bajas, se levantaron en las calles más cercanas a San Nicolás de Bari los bloques de viviendas del Montoto, que en cincuenta años apenas han sufrido modificaciones y que con sus tres plantas, su tono ocre y su aspecto modesto ofrecen una de las imágenes más reconocibles en Los Ángeles, así como el gran edificio del antiguo hospital militar en el que se ubica la subdelegación de Defensa.(diario información dixit).
Mis padres compraron su casa junto a la Iglesia en el año 1963, con lo cual como se puede uno imaginar han pasado su vida paralela a la del barrio. Mi infancia transcurrió en esas calles, calles sin asfaltar en un principio, esas calles junto al Colegio Nuestra Señora de los Ángeles,donde estudie, Don José Miguel, Don Antonio, Don Miguel, Doña María,Doña Intima (de la que todos estábamos enamorados) grandes profesor@s,juegos y visitas al Hogar Parroquial donde en el bar la "señora Juana"(DEP)hacia unos bocatas de tortilla de ensueño que fueron conmigo hasta que me fui a la "mili". La Iglesia con Don Tomás y Don Antonio,y sus visitas a casa cuando íbamos a tomar mi hermano y yo la Primera Comunión, o cuando venia Don Tomas al Colegio a poner diapositivas del negrito "Bambo", recuerdo verlo orar desde mi casa en la terraza de la residencia parroquial.
Por cierto ese Bar del Hogar Parroquial se hizo mayor y se traslado frente a mi casa (aún existe) el BAR MORATALLA, que es de esas maravillas escondidas que deleitan a cualquiera, donde el marido de la Señora Juana(Raimundo-DEP) con sus hijos Raimundo(DEP) y Paco atendían amablemente a todo cliente que deseara visitarles y probar su "sangre encebollada, magro con tomate, hígado con tomate, tortilla de patatas y de cebolla, ensaladilla, caracoles, croquetas, albóndigas,,,,sublimes juntos o por separado.
De pequeño jugaba en ese Bar a las maquinitas de marcianitos y con mi amigo Juan Carlos intentábamos jugar gratis aprovechando su "enchufe" con el tipo que mantenía las maquinas tragaperras,marcianitos y de bolas.
Recuerdo el otro Bar, llamado Ortega, donde íbamos a aprovechar que conocíamos al hijo de Jesús el dueño, y nos ponia películas de vídeo que a toda la chiquilleria dejaba relajada.
Me acuerdo cuando mi madre me mandaba a "los mandados", en concreto a la tienda de "Maruja" o cuando me mandaba a la Droguería de "Melchor", aún escucho la voz de mi madre diciendome "Antoñin ve a -Culo Gordo- y te traes un bote de tomate Orlando". El bueno de "Culo Gordo" era un señor que hacia honor a su mote por razones obvias, y del que no recuerdo el nombre porque todo el mundo lo llamaba así.
Que decir de la papeleria Moreno, que a mi siempre me dejaba con la boca abierta, me encantaba el olor a papel, me encantaba entrar siempre que mi madre nos llevaba a mi hermano y a mi a comprar algún lápiz, goma o cuaderno.
Que decir del Taller de coche de los Hermanos Ruiz, aun parece que vea a ambos hermanos con el mono azul y llenos de grasa.
Había veces que eramos más intrépidos y cruzábamos la calle y el semáforo frente a la Iglesia y hacíamos una acometida a la "Sociedad" que no era otra cosa que la Sociedad cultural del Barrio donde había billar y futbolines.
Recuerdo cuando me regalo mi "yaya" Vicenta aquel monopatin "Sancheski" de color naranja, q rivales de los que tenían el "Amaya" de color amarillo. Que difícil era manejar aquel misil de color naranja y que buenos momentos hemos pasado.
Hoy aunque el continente del barrio es el mismo practicamente, el contenido ha cambiado bastante. Los inmigrantes dan un color diferentes al que había cuando yo era niño, las caras como es lógico no las reconozco, los comercios muchos han desaparecido, otros aun sobreviven y confieso que me encanta verlos aún abiertos. De vez en cuando,si voy a ver a mis padres entro en el Bar Moratalla y saludo a Paco y me imagino aún sentados a su padre Raimundo y su madre Juana preparandose para ir al Bingo y a su otro hijo y hermano Raimundo jugando a las cartas en una mesa al lado,con el de la gasolinera, el fontanero y Manolo el de "La chiqui"....Imagenes de mi memoria que nunca se borraran.

2 comentarios:

  1. Es cierto, no hay nada mas enriquecedor que un paseo por la infancia feliz. A mi me encantaría hacerlo a menudo y ahora que puedo, pero lo tengo muy lejos y cuando podía no lo hacía. Ya ves.
    Un magnífico relato, argy, muy bueno.

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