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jueves, 30 de junio de 2011

ACERCA DEL OPTIMISMO




"No todos los hombres pueden ser grandes, pero pueden ser buenos" (Confucio)

De pasada pude ver como algunos Diputados del Congreso se despedían de Zapatero en el debate sobre el estado de la nación. No seré yo quién recuerde la "obra y milagros" de este señor en lo referido a la "herencia" que nos va a dejar a nosotros y a nuestro hijos ,porque seguro que solos sabeís encontrar la respuesta a tal circunstancia. Por ello, volviendo a lo de antes quiero significar que esos gestos, me hicieron recordar y pensar inmediatamente en algo que leí tiempo atrás y que en su día dijo K.R.Popper. Este subrayaba que teníamos que acordarnos de nuestro deber, matizando que debíamos a su vez recordar a nuestros representantes públicos que su responsabilidad no acababa con su muerte o con su dimisión. Parece claro que en casos como el que nos ocupa y en otros similares, el aprendizaje no entra en los planes más cercanos de los políticos. De nada sirve lamentarse llegados al punto donde se encuentra nuestro país, pero si que merece la pena recordar a la clase política que las consecuencias que nos sobrevienen debido a su falta de responsabilidad y acierto van más allá de una simple excusa o dejación voluntaria o no de funciones. Hace poco le comentaba a un amigo que a pesar de los pesares me estoy volviendo en un optimista. Al igual que el mencionado K.R.Popper, el gran maestro de la responsabilidad, encuentro la vida indescriptiblemente maravillosa. Este decía a sus 83 años (allá por el año 1985) que era el ser humano más feliz que conocía. Todo ello a pesar de haber perdido a 16 familiares en Auschwitz. Por tal razón no quería seguir perdiendo el tiempo consigo mismo. Despreciaba a los que hablaban mal del mundo. No queda otra amigos. Hay que ponerse de pie y mantener la marcha firme. A fin de cuentas la historia de la humanidad no es otra que probar continuamente, trabajando incesantemente con el método de ensayo y error. Es el momento de utilizar más que nunca nuestra intuición, dado que sin está no marcha nada. Aún conscientes que casi siempre la gran mayoría de nuestras intuiciones se muestran finalmente como falsas. Necesitamos nuestras ideas, las cuales permiten criticar, perfeccionar y comprobar esas mismas ideas. Y hasta que sean demostradas debemos tolerar también las ideas dudosas. ¿Quizás alguien de los que podéis leerme duda que las mejores ideas son dudosas? . Aprendamos por consiguiente de esos errores, o más bien que aprendan quienes los han cometido. Confieso que no pretendo con toda está parrafada tener la razón (ni creo que la tenga) ya que prefiero conceder más valor a aprender de ello al igual que el viejo maestro. Convendria por ultimo intentar hacer entender a nuestra clase política que podemos aprender todos por medio de la critica de otros y por ende de la autocritica. Así como una cadena cinemática de un automóvil transforma la energía en movimiento y lo traslada a las ruedas motrices, encontremos motivos para que nuestra cadena cinemática funcione correctamente y nos ayude a afrontar todos y cada uno de los retos a los que nos tengamos que enfrentar, que no son, ni van a ser pocos. Ja vorem.

miércoles, 8 de junio de 2011

LA ATARAXIA




"Saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe; he aquí el verdadero saber" (Confucio)

La ataraxia es tranquilidad, serenidad e imperturbabilidad en relación con el alma, la razón y los sentimientos. Más técnicamente es la disposición del ánimo propuesta por los epicúreos, estoicos y escépticos, gracias a la cual alcanzamos el equilibrio emocional, mediante la disminución de la intensidad de nuestras pasiones y deseos y la fortaleza del alma frente a la adversidad, y finalmente la felicidad, que es el fin de estas tres corrientes filosóficas.
Dicho lo cual, diré que viendo en lo que se está convirtiendo la cosa política cada mañana cuando leo la prensa local, me pregunto como gestionaria yo esa situación si me viese afectado por tales ciscunstacias, por otro lado, cuestión harto difícil, dado que me gusta dormir a "pierna ancha". Conociendo como soy, al menos eso quiero creer, se me hace complicado poder imaginarme soportando esa situación de acoso meditatico al que se ven expuestas algunas personas dentro de nuestra politica domestica, dado que da lo mismo gozar de la presunción de inocencia, si eso sirve para llenar hojas de periódicos. Dicho esto, no negaré que alguno de estos casos se lo tienen más que merecido. Aparte de ello, sin duda debe ser uno un experto en trabajar la capacidad para gestionar los propios sentimientos y emociones, o un "jeta" de nivel 15 porque de otro modo no entiendo como se puede soportar esa presión. Seguramente si el que os escribe fuera un deportista de elité diría que donde hay presión hay una oportunidad, o que bajo ella se es más eficaz. Los expertos dicen que la presión es una sensación psíquica, que es netamente psicológica, lo que no quiere decir que no tenga existencia real. Presión es la acción y el efecto de apretar o comprimir. Psicológicamente es una tensión de opuestos que fuerza una reacción en un momento de definición. Es un forzamiento. La presión exterior representa el poder del otro sobre el uno. La presión interior es el poder de las pasiones sobre el sujeto. Así como funciona una máquina de vapor la presión se siente en el interior del sujeto, pero si los mecanismos reguladores fallan, los efectos son perjudiciales. Si de verdad se quiere llegar a la "ataraxia", más vale que funcione bien el "calderin" de los sentimientos y emociones de los afectados por estos "ataques", si de verdad, repito, no tienen nada que temer, aunque si que demostrar, habida cuenta de lo que estamos leyendo en todos los medios escritos.
En este punto me viene a la mente unas palabras de Tom Peters cuando decía que los que tienen capacidad de influencia o dirección sobre las personas deben ser capaces de contar historias que sean coherentes. Historias que comprometan. Espero que lea esto algún periodista, redactor o similar por si les aclara algún extremo oscuro no explorado de su mente. Ya vorem!